El alcalde Enrique Peñalosa designo a Miguel Uribe como secretario de Gobierno

El alcalde Enrique Peñalosa designo a Miguel Uribe como secretario de Gobierno pero junto a esto le dio unas tareas clave una de esas es mantener “aceitada” la maquinaria política en el distrito.

Tuvo su primer revés en el Concejo con la valorización. ¿Se acabó la luna de miel con la bancada de gobierno?

Estamos agradecidos con el Concejo. Ha sido clave para aprobar las iniciativas más importantes del alcalde. Ese apoyo se mantiene con un equipo que quiere hacer un contraste con la pasada administración y que sabe que hay iniciativas que apuntan a transformar la ciudad. Eso sí, es legítimo el debate y no estar de acuerdo. Esta es una relación en la que hay que trabajar permanentemente.

Algunos dijeron que ese fracaso era porque viene una época electoral.

Obvio, hay coyunturas inevitables como las próximas elecciones, pero confiamos en que seguiremos trabajando bien con ellos.

¿Por qué se hunde el proyecto de valorización?

Había gente apoyando el proyecto, porque apuntaba a iniciar obras lo antes posible, que la gente pagara a cuotas y lo hiciera durante el desarrollo de los trabajos. Entendemos que había críticas legítimas y el alcalde revisará las propuestas. Nos hemos caracterizado por aceptar y reconocer las iniciativas de los concejales. Este es un trabajo que se construye en consenso. Desde el Plan de Desarrollo el 100 % de los proyectos se han modificado y podemos decir que se han mejorado.

¿Insistirán en la valorización?

Evaluaremos el nivel de madurez del proyecto para saber cuándo volverlo a presentar. Por lo pronto, no está en la agenda. Por instrucción del alcalde empezamos la contratación de los diseños de las obras, para que la gente sólo tenga que pagar obra.

¿A qué le apostarán el resto del año?

A la reglamentación de la estampilla para las universidades Distrital y Nacional, un proyecto para apoyar el modelo de Maloka, de nuevo las vigencias futuras para el metro y un nuevo cupo de endeudamiento.

¿Más deudas para el Distrito?

Sí. El año pasado se aprobó un cupo por $5 billones, de los cuales $800.000 millones eran para el metro. Ahora necesitamos recursos para más obras y completar el presupuesto para la troncal de Transmilenio por la carrera séptima, que finalmente sacamos del proyecto de valorización.

¿De cuánto será el nuevo cupo?

No está definido. En el caso de la séptima, tenemos recursos por $1,1 billones y la obra cuesta casi $2 billones. Parte de este nuevo cupo complementará lo que falta. Esperamos definir el monto con todos los criterios técnicos.

¿Cree que aprueben endeudamiento y vigencias previo a época electoral?

Serán grandes apuestas por la ciudad, del Distrito y del Concejo. Por un lado, las vigencias garantizarán que se abra este año la licitación del metro. Por el otro, el nuevo cupo no generará un impacto mayor al bolsillo de los bogotanos. Ambos proyectos beneficiarán la ciudad y serán una victoria del cabildo, la Alcaldía y la ciudad.

Hoy investigan a varios concejales por aprobar vigencias para el metro sin estudios. ¿Ya los tienen?

El metro llegó a un punto de no retorno y se va a hacer, porque está la decisión del alcalde y la capacidad gerencial. Se creó la empresa Metro, se garantizaron recursos con el cupo de endeudamiento, se llegó a un acuerdo con el Gobierno, se definió el sitio del patio-taller, se hizo el traslado de redes y se inició la compra de predios. Es decir, una serie de acciones que nunca se habían hecho.

Pero, ¿están los estudios de detalle?

Estamos avanzando. El año pasado teníamos los estudios necesarios, pero debíamos optimizar los recursos, atendiendo recomendaciones de Systra, de la Financiera de Desarrollo y de Planeación Nacional para impulsarlo de nuevo.

Con los proyectos y las deudas de la ciudad, el próximo alcalde llegará a administrar obras y no a invertir.

Nuestro plan es ambicioso. El próximo año se contratarán casi $30 billones. Será el plan de infraestructura más importante de Colombia en los últimos años. Dinamizará la economía, generará empleo, productividad y competitividad. Para eso hemos trabajado. En el primer año el alcalde se concentró en gestionar recursos, tapar el déficit, formular proyectos, diseñarlos y terminar obras paralizadas. Llegamos a un punto fundamental para Bogotá. El próximo alcalde tendrá una gran oportunidad. Encontrará diseños para contratar obras. Además, podrá inaugurar las que deje en marcha el alcalde Peñalosa, como el metro. El alcalde está tomando decisiones financieras responsables y dejará más fuentes de financiación y menos gastos innecesarios que le darán capacidad de manejo.

¿Cuáles fuentes nuevas?

Por ejemplo, el parqueo en vía es fundamental para generar recursos. Además, estamos eliminando déficit, como el de los hospitales; el de Capital Salud, que está llegando a punto de equilibrio, o el de Transmilenio. Recuerde que el alcalde subió el pasaje para reducir el hueco financiero que estaba en casi $800.000 millones al año. Son medidas para que la próxima administración invierta y no esté tapando huecos.

Pero todo será para pagar deudas…

Nuestra prioridad es hacer las inversiones que no se hicieron, para generar desarrollo. En cuanto a la deuda, vemos que la pasada administración también se endeudó y aún hay capacidad de endeudamiento, porque hay un movimiento constante de la economía. Consideramos que lo que estamos haciendo aumentará la productividad de la ciudad. La próxima administración tendrá más recursos con el desarrollo del suelo y el reajuste del impuesto predial, entre otras medidas, que garantizarán la solidez financiera de la ciudad.

Todo en el marco de un proceso de revocatoria en marcha…

La revocatoria es un esfuerzo de un grupo que no se resigna el haber perdido el poder, con un afán electoral en 2018, y que la usan como retaliación política. Si bien el mecanismo es válido, se debe dar un debate alrededor de esta figura como parte de una nueva ley de participación, para brindar garantías a los electores y al mismo mandatario, para que sea jurídicamente sólida y objetiva. Hoy quieren revocar al alcalde, no por incumplir, sino por ir más allá. Sabemos que hay expectativas y nos hemos tomado un tiempo, pero el esfuerzo se verá en 2018.

En 2018 Bogotá estará en obra negra

En obra de esperanza, tal vez. Seguro vamos a tener un nivel de sufrimiento por las obras, pero gracias a Dios habrá obras. Es que el atraso de la ciudad es inmenso. Y cuando veamos más troncales, el metro, las vías que hacen falta, los colegios, los hospitales… el panorama será diferente.

Y ahí llega usted como alcalde…

(Risas)… En los próximos años habrá una inversión como nunca antes. En 2018 se verá el producto del trabajo y esas dificultades serán producto de un avance. Lo grave es que el actual dolor de cabeza es por la falta de obras. Ahora se verá el cambio. Para eso eligieron a Peñalosa. Antes hubo intenciones, pero también negligencia, corrupción, falta de gerencias. En esta administración buscamos lo contrario. Esa tensión genera discusiones, pero se verán los resultados.

Entrevista sacada del espectador.

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