- Durante más de 12 horas, bomberos y equipos especializados trabajaron, hace exactamente un mes, entre los escombros del colapso de Torres del Limonar para llegar hasta Diana Troncoso. Después de una noche entera de trabajo, ella fue rescatada con vida y una fotografía tomada por Brayan Cristancho, uno de los rescatistas, pasó a la historia como ‘la foto de la vida’.
![]()
Santiago de Cali, septiembre 11 de 2026
Hace un mes, en medio del caos producido por el terremoto que golpeó violentamente a Cali durante 90 segundos, el espíritu de unión de todo un país afectado por el sismo se activó para ayudar en el rescate de las víctimas y para confirmar, una vez más, que en la Sultana del Valle y en Colombia entera, la solidaridad de este pueblo no tiene límites.
“Mi nombre es Brayan Cristancho, pertenezco al Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, hace 13 años me desempeño en el cargo de bombero y soy ingeniero civil. Acá en bomberos Bogotá pertenezco al grupo especializado de búsqueda y rescate”.
![]()
Así se presenta este héroe que realizó sus estudios en la Universidad Católica de Colombia y que proviene de un entorno familiar basado en la vocación de servicio. “Mi papá es bombero, un tío y un primo también son bomberos”, afirma orgulloso Cristancho.
Especializado en ingeniería de estructuras y en los sistemas de protección contra incendios, Brayan describe como en bomberos Bogotá reciben capacitación continua en operaciones especializadas USAR (Búsqueda y Rescate Urbana Pesada), “en las cuales vemos temas como el rescate técnico en estructuras colapsadas y la evaluación en estructuras cuando se presentan emergencias”.
Brayan se encontraba en el edificio de los bomberos de Bogotá cuando empezó el sismo “posteriormente al movimiento salí al punto de encuentro donde se encontraban compañeros de la parte operativa y de la parte administrativa del edificio Comando (…) cuando ingreso a la central de radio, la ciudad se encontraba en un caos total porque ingresan muchas emergencias por fallas estructurales o por verificaciones de viviendas”. Esto hizo que al conocerse la emergencia que vivía Cali, el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ordenara el desplazamiento del USAR COL 12, con 67 unidades.
“En el momento de la activación realizamos el embalaje de todos nuestros equipos y herramientas para poder operar en Cali. Llevamos aproximadamente una carga de 14 toneladas donde una parte viajó por tierra y otra parte se fue por aire”, recuerda Brayan, quien enfrentaba la expectativa del escenario que encontrarían en Cali sin imaginar la magnitud del tipo de colapsos que tendrían in situ y la cantidad de vidas que esperaban rescatar.
Diana Troncoso llevaba horas en el colapso de Torres del Limonar
“Al llegar a Cali, uno de los sitios de trabajo que nos habían asignado, fue el edificio Torres del Limonar, donde llegamos y ya bomberos de Cali había adelantado un trabajo previo. Ya ellos habían realizado algunos llamados donde habían escuchado a Diana Troncoso”.
“Yo tuve dos momentos en los que escuché ayuda. Uno, creo, fue al inicio en la mañana que llegaron los voluntarios, pero ahí no hubo posibilidad de comunicarse más allá. Ya en la noche fue cuando me escucharon como a las 10:00 p.m., un grupo le pidió silencio a todo el mundo y las siguientes palabras fueron; ‘somos de búsqueda y rescate, si hay alguien con vida, por favor haga ruido, grite, haga alguna señal’. En respuesta a esto, yo gritaba, pedía ayuda, pero nadie me escuchaba”, narra Diana Troncoso desde la Fundación Valle del Lili, donde aun se recupera, un mes después del rescate.
“Lo siguiente fue escuchar lo mismo; ‘somos de búsqueda y rescate, por favor, si hay alguien con vida, hable, grite, haga algo’. Como tenía el celular, tenía una puerta detrás en mi espalda, lo que hice fue golpearla (…) ahí fue que lograron decir ‘acá hay algo y se escucha algo’”, describe Diana.
Los rescatistas y Diana hacen contacto
“En el momento en que hacemos contacto auditivo con Diana iniciamos labores de penetración y corte en la estructura para poder acceder a ella (…) a medida que íbamos avanzando debíamos ser cuidadosos con cada uno de los elementos que tenía esta estructura, donde nos encontrábamos mampostería con ladrillo prensado, puertas en metal, puertas en madera, diferentes tipos de materiales, vigas, columnas, aceros que nos limitaban cada vez más el acceso a ella”, recuerda Cristancho en una entrevista que respondió desde su sede en Bogotá.
“Me presenté, le dije que era un rescatista, que la ibamos a sacar de debajo de los escombros, que iba a estar bien y ella prácticamente dejó toda la confianza en nosotros los rescatistas para salvar la vida (…) tuvimos una conversación constante con ella para saber que estaba bien, para indagar sobre lo que veía alrededor de ella ¿qué sentía? (…) hubo un momento donde la escuchábamos más cerca, pero era muy limitado el espacio para poder acceder”.
Fue en ese momento cuando Brayan, Diana y la historia se unieron para ofrecerle al mundo la foto que le daría esperanza a ella, a su familia, a la ciudad y a un país entero.
“Allí fue donde logré con un celular, ingresarlo a un pequeño agujero que había y tomar la foto donde ya se veía ella con esas ganas, esa ansia de querer vivir, de querer salir de esos escombros, y eso nos motivó mucho más a seguir trabajando fuertemente en el rescate de Diana”, explica Brayan.
Diana recuerda vagamente como Brayan fue el primero al que vio, “fue el primero al que le pedí agua, el primero al que le pregunté, ¿usted cómo se llama? ¿Qué hace? Entonces ahí hubo un vínculo muy bonito y durante todo el tiempo que estuve allá y que todos trabajaban para sacarme, él era uno de los que me aportaba más calma”.
Sobre la fotografía que esta joven protagoniza con una expresión de auxilio, recuerda que le dijeron “te vamos a tomar una foto”’, “yo pregunté para qué? y me dijeron que para mostrarle a mis papás que estaba bien. No sabía que había tenido tanto alcance. Ya después que estaba acá en la UCI fue que me contaron la historia y me dijeron, ‘Ay, eres famosa’ (risas) y pude conocer la foto”.
“Fue verme atrapada con vida y pensar si me iban a rescatar (…) en ese momento yo tenía mucha sed, mucha angustia, muchas ganas de salir, pero también cuando la veo ahora, con esta segunda oportunidad es muy bonito porque es volver a nacer. Es volver a cumplir años, como me han dicho por acá de una segunda oportunidad”, reflexiona Diana.
El trabajo de quienes registran eventos que marcan la historia es definitivo, son ellos; periodistas, reporteros gráficos, civiles, camarógrafos y rescatistas quienes logran las imágenes que terminan contando los hechos al pasar el tiempo.
Kevin Carter y su foto de ‘La Niña y el Buitre’ al mostrar la hambruna de Sudán, Jeff Widener y su ‘Hombre del Tanque’ en la Plaza de Tiananmen, Alfred Eisentaedt y el ’Marino que besa a la Enfermera’ al final de la Segunda Guerra Mundial y la fotografía de Frank Fournier de Omayra Sánchez en Armero son algunas de esas imágenes iconicas que han quedado para la historia.
Brayan es uno de ellos, un hombre sencillo que narra su vivencia con el mismo amor con el que trabaja como rescatista. A todos ellos este homenaje.
Su conclusión: “En tantos años como bombero, he enfrentado muchas emergencias donde se percibe el dolor, la angustia, el sufrimiento y las pérdidas nunca había sentido la satisfacción del deber cumplido tan grande como lo sentí con el rescate de Diana Troncoso”.