Para muchos de nosotros, el escritorio se ha convertido en el centro de operaciones de nuestro día. Desde ahí resolvemos problemas, creamos ideas y, muy a menudo, también disfrutamos de un café, una merienda o incluso el almuerzo mientras seguimos respondiendo correos o adelantando trabajo. Aunque parece una manera eficiente de ganar tiempo, existen algunos datos invisibles que ocurren a nuestro alrededor cuando decidimos comer sobre el teclado y que es sumamente importante conocer para cuidar nuestro bienestar.

El primer dato que te compartiremos tiene que ver con unos invitados que nadie quiere recibir. Por muy cuidadosos que seamos, el acto de comer inevitablemente deja pequeñas migas y residuos microscópicos en las rendijas del teclado o entre los papeles. Para nosotros son imperceptibles, pero para algunos animales representan el banquete perfecto. Al evitar dejar restos orgánicos en los puestos de trabajo, cortamos de raíz la fuente de atracción de estas plagas, manteniendo un entorno verdaderamente limpio y libre de sorpresas desagradables.
A esto se suma un factor de higiene que pocas veces nos detenemos a analizar. Los objetos que tocamos constantemente, como el teclado y el mouse, acumulan una alta cantidad de bacterias y al manipular alimentos en el mismo espacio donde trabajamos, facilitamos que esos gérmenes terminen en nuestra comida y, sin saberlo, estamos contribuyendo a que se afecte nuestra salud. Mantener la comida alejada de las herramientas de trabajo es el hábito más sencillo y pedagógico para cuidar nuestra salud física.
Por último, y quizá lo más importante, comer en el puesto de trabajo le roba a nuestro cerebro una oportunidad para recargar energías. La salud mental se alimenta de pequeñas pausas activas. Cuando elegimos almorzar frente a la pantalla, nuestro cerebro no logra desconectarse del estado de alerta laboral, lo que a mediano plazo incrementa el estrés y el agotamiento acumulado. Tomarse un momento para comer en un lugar diferente, respirar otro aire e interactuar con los compañeros es una inversión didáctica y saludable para nuestra mente; al regresar al escritorio, notarás cómo tu enfoque y tu estado de ánimo se renuevan por completo.