Santiago de Cali, 12 de agosto de 2026
Ante la emergencia provocada por el sismo del pasado 10 de agosto, los comedores comunitarios de Cali continúan su operación para convertirse en un pilar clave de asistencia alimentaria y acompañamiento social en los sectores más golpeados de la ciudad.
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En el barrio Chiminangos, por ejemplo, la gestora Idalia Gómez tomó la decisión de transformar su comedor Corazones Llenos en una gran olla comunitaria articulada con líderes locales para multiplicar la atención.
“Suspendí las labores habituales de mi comedor para preparar muchas más raciones diarias. Hay personas que lo perdieron todo por el terremoto y debemos solidarizarnos. Estaremos funcionando toda esta semana y necesitamos todo el apoyo posible”, afirmó doña Idalia.
Esta iniciativa cuenta con el respaldo de programas institucionales como CaliAfro, la estrategia de comedores comunitarios y el sector privado a través de cadenas de supermercados. Junto a la entrega de alimentos, equipos territoriales brindan atención psicosocial a adultos mayores y espacios lúdicos a la niñez para mitigar los cuadros de ansiedad y tristeza provocados por la tragedia.
Por su parte, los beneficiarios en el barrio Chiminangos destacan el alivio que representa este acompañamiento. “En este sector vulnerable, las personas mayores necesitamos este respaldo porque no tenemos empleo ni las fuerzas para afrontar esto solos. Sentimos una voz de aliento”, expresó Jesús Morales, habitante de la zona.
La respuesta solidaria también se mantiene firme en el barrio Colseguros. Allí, el comedor comunitario Telares, liderado por Gloria Elena Londoño, continúa preparando raciones a pesar de las interrupciones en los servicios de agua y energía eléctrica, y de la cercanía con puntos críticos como la Clínica Nuestra, afectada por fugas de gas y evacuaciones de emergencia.
“Por mi edad y salud no puedo sacar escombros ni rescatar a personas, pero sí puedo aportar mi granito de arena preparando comida para quienes sí están al frente de esas tareas y para quiénes están en situación de vulnerabilidad, pienso que a pesar de la crisis no debemos perder la fe, de esta nos volvemos a levantar como caleños resilientes que somos”, enfatizó doña Gloria.
Asimismo, son las propias gestoras comunitarias en cada barrio quienes, con su liderazgo territorial, hacen un llamado a la solidaridad para mantener vivas las ollas comunitarias durante la contingencia.
En respaldo a esta labor ciudadana, la Administración Distrital del alcalde Alejandro Eder, a través de su programa de Comedores Comunitarios, continúa reforzando el despliegue técnico, logístico y alimentario en los territorios, garantizando que la asistencia llegue de manera prioritaria a las familias más vulnerables.