¡Ojo no caiga en la trampa! Una conversación aparentemente normal en la calle puede terminar en hurto

La Secretaría de Seguridad de Bogotá explica cómo reconocer esta señal de alerta y qué hacer para evitar ponerse en riesgo.
Foto que muestra tres personas hablando
Foto: Secretaría de Seguridad
La Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia invita a adolescentes, jóvenes, familias y ciudadanía a estar atentos a este tipo de situaciones.

¡En Bogotá trabajamos por el cuidado y el bienestar de la ciudadanía! Un acercamiento aparentemente inofensivo puede convertirse en una situación de riesgo. No todos los casos de hurto empiezan con intimidaciones o agresiones; algunas veces, todo comienza con una conversación casual. Por este motivo, la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia invita a adolescentes, jóvenes, familias y ciudadanía a estar atentos a este tipo de situaciones.

Este patrón fue identificado por el equipo de Asistencia Integral a la Denuncia (AIDE) de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (SDSCJ), a partir de más de una decena de asistencias relacionadas con esta dinámica. Los casos corresponden a adolescentes de 13 a 17 años y jóvenes de 18 a 22 años.

La Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia aclara que estos casos permiten identificar coincidencias con fines preventivos, pero no permiten afirmar que se trate de una modalidad generalizada en Bogotá.

El delincuente puede acercarse haciendo una pregunta o entablando diálogo con la víctima. Luego, la situación cambia: aparecen interrogantes sobre sus acompañantes, menciones a grupos delincuenciales o actividades relacionadas con drogas, e incluso advertencias sobre un supuesto dominio territorial.

Más detalles en el siguiente post de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia: 

Ante una situación de este tipo, la recomendación es clara: no es necesario demostrarle nada a un desconocido.

Si la situación aún permite hacerlo sin exponerse a un riesgo, se recomienda terminar la interacción, no entregar información personal ni pertenencias y dirigirse hacia un lugar seguro o donde haya más personas.

Si ya existen amenazas directas, armas o un riesgo para la integridad, no se debe promover la confrontación ni la resistencia física. La prioridad es protegerse y solicitar ayuda cuando sea posible hacerlo de manera segura.

Una conversación puede parecer normal al comienzo. La señal de alerta aparece cuando el desconocido cambia el discurso, acusa a la persona y pretende convertirla en responsable de demostrar que no pertenece a un grupo o que no está relacionada con alguna actividad.

Finalmente, el llamado es alertar cualquier hecho delictivo a través de la Línea 123.