Nuestro cuerpo nos habla. Cuidar la salud osteomuscular, es decir, el buen estado de huesos, músculos, articulaciones, tendones y ligamentos es responsabilidad de cada persona. Durante la jornada laboral pueden aparecer molestias que parecen insignificantes, pero el dolor, el hormigueo o el cansancio frecuente pueden ser señales de alerta.

Las lesiones osteomusculares no siempre surgen de forma repentina. Muchas veces comienzan con pequeñas molestias al finalizar la jornada y, con el tiempo, se vuelven más frecuentes o intensas. Por eso, reconocer estas señales a tiempo es fundamental para prevenir enfermedades y evitar que las molestias se conviertan en un problema mayor.
Presta atención a estas señales:
- Dolor frecuente en cuello, espalda, hombros, brazos, manos o piernas.
- Hormigueo o sensación de adormecimiento.
- Inflamación o sensibilidad en músculos y articulaciones.
- Cansancio o debilidad muscular.
- Dolor que persiste incluso después de descansar.
La prevención comienza con los hábitos que mantenemos durante la jornada laboral. Para disminuir el riesgo de presentar trastornos osteomusculares, es importante evitar las posturas prolongadas, los movimientos repetitivos, la manipulación inadecuada de cargas, los esfuerzos físicos excesivos, las posturas forzadas y la falta de pausas de descanso.
Para prevenir el riesgo osteomuscular:
- Muévete durante la jornada y evita permanecer mucho tiempo en una misma posición.
- Cuida tu postura al realizar cada actividad.
- Haz pausas activas para disminuir la tensión y favorecer la recuperación muscular.
- Organiza tu trabajo para evitar sobreesfuerzos y movimientos repetitivos innecesarios.
- Realiza periódicamente tus chequeos médicos para detectar oportunamente cualquier señal de alerta.
Escuchar las señales de tu cuerpo también es una forma de cuidarte.