La entrega del Libro de la Verdad, según el Presidente De La Espriella, responde a una exigencia ciudadana de conocer el destino de los recursos públicos.
Barranquilla, 13 de septiembre de 2026

El Presidente Abelardo De La Espriella lanzó un fuerte mensaje contra la corrupción y contra quienes, después de ser condenados por delitos relacionados con el manejo de recursos públicos, buscan beneficios o privilegios por su posición, sus influencias o sus contactos.
El Jefe de Estado puso el foco en las víctimas que, según explicó, quedan detrás de cada caso de corrupción. Para el Presidente, cuando se saquean recursos del Estado, las consecuencias no se quedan en las cuentas de una investigación judicial: terminan afectando directamente a los ciudadanos.
“Cuando se roban el presupuesto de una carretera, un hospital o un colegio, no están robándole al gobierno, están robándole directamente al pueblo colombiano”, afirmó.
El Mandatario cuestionó la idea de que la corrupción pueda verse únicamente como un delito cometido contra el Estado.
Detrás de los recursos que desaparecen, señaló el Jefe de Estado, están las obras que no se construyen, los servicios que dejan de prestarse y las necesidades de miles de colombianos que terminan sin respuesta.
Por eso, el Presidente De La Espriella insistió en que el dinero público no puede ser tratado como si perteneciera a quienes temporalmente administran el Estado. “La plata pública es sagrada porque es la plata de los colombianos”, sostuvo.
El Mandatario también dirigió su mensaje contra los llamados “delincuentes de cuello blanco” y rechazó cualquier diferencia en el trato que reciben frente a otros responsables de delitos.
El Jefe de Estado cuestionó que el poder, el cargo ocupado o las relaciones personales puedan convertirse en una especie de protección frente a las consecuencias de una condena. “Los llamados delincuentes de cuello blanco no son delincuentes de una categoría superior”, afirmó.
El daño que provocan dijo “es devastador porque sus víctimas se cuentan por miles”, debido al impacto que pueden tener los delitos contra los recursos públicos.
Para el Presidente, antes de pensar en utilizar influencias para favorecer a una persona condenada, debe tenerse presente a las familias que terminaron pagando las consecuencias del saqueo de los recursos públicos.
La ley debe ser igual para todos
El Presidente planteó que la lucha contra la corrupción no termina con una investigación o una sentencia.
También, sostuvo, es necesario acabar con la percepción de que en Colombia existen ciudadanos que pueden obtener un trato diferente por su apellido, el cargo que ocuparon o los contactos que conservan.
El Mandatario cuestionó precisamente la idea de que la cárcel pueda terminar dependiendo de “el apellido, del cargo que se ocupó o de los contactos que se tengan”.
“No habrá privilegios para quienes hayan usado saco y corbata para delinquir”, fue el mensaje del Presidente De La Espriella al referirse a quienes pretenden recibir un tratamiento distinto por su condición social o política.
El Jefe de Estado insistió en que el dinero público pertenece a los colombianos y que quienes lo desvíen o se apropien de él deberán responder ante la justicia.
La posición del Presidente quedó resumida en una frase que atravesó su mensaje contra la corrupción: “La plata pública es sagrada porque es la plata de los colombianos”. Y, bajo ese principio, sostuvo que quien robe recursos públicos deberá enfrentar la justicia sin privilegios ni consideraciones especiales.