Juntos nos levantamos: solidaridad y esperanza acompañan a las familias afectadas por el sismo

En Chiminangos, familias que perdieron sus viviendas en el terremoto del 10 de agosto, encuentran refugio y acompañamiento gracias a la solidaridad de caleños y colombianos.

Santiago de Cali, 25 de agosto de 2026

Juntos nos levantamos: solidaridad y esperanza acompañan a las familias afectadas por el sismo

Cuando la tierra se mueve, también se ponen a prueba los lazos que unen a una ciudad. En Cali, después del terremoto del 10 de agosto, la solidaridad se convirtió en una de las principales respuestas frente a una emergencia que dejó viviendas inhabitables y familias enteras obligadas a dejar atrás sus hogares.

En el sector de Chiminangos, norte de Cali, varias familias permanecen actualmente albergadas junto a niños, adultos mayores y mascotas, mientras esperan soluciones que les permitan recuperar la tranquilidad y volver a tener un lugar seguro donde vivir.

Entre los afectados se encuentra Katherine Varela, quien, junto a su esposo, sus dos hijos y sus dos mascotas, tuvo que dejar su vivienda luego de que esta quedara inhabitable a causa de las afectaciones provocadas por el sismo.

Desde entonces, enfrenta una realidad completamente distinta, sin poder regresar a su hogar, ni recuperar todavía sus pertenencias. “Ha sido un proceso bastante complejo. Nunca pensamos que nos pudiera pasar una situación como esta y no estamos acostumbrados a estar en la calle, pero la estamos afrontando de la mejor manera. Quiero agradecer a todos los colombianos y, especialmente, a los caleños que nos han brindado su apoyo. Aunque muchas personas ya han retomado su vida cotidiana, han continuado acompañándonos porque conocen la situación que estamos viviendo”, relató Katherine.

La solidaridad ciudadana se ha convertido en un respaldo fundamental para ella y su familia durante estos días. “Nuestros apartamentos están inhabitables y todavía no hemos podido sacar las pertenencias, la ropa y nuestras cosas. Lo que tenemos en este momento ha sido donado por los mismos caleños y estamos profundamente agradecidos por cada ayuda y por ese gran corazón que han demostrado”, expresó.

Una ciudad que responde con solidaridad

La historia de las familias damnificadas también está acompañada por cientos de personas que, sin ser directamente afectadas por el sismo, decidieron ponerse en los zapatos de quienes hoy necesitan una mano.

Una de ellas es Luz Dary Gómez, voluntaria del sector, quien ha acompañado el proceso de atención y ha sido testigo de las múltiples expresiones de solidaridad que han llegado hasta Chiminangos.

“No tengo palabras para describir la solidaridad que hay en Colombia. No es solo violencia, no es solo pachanga; también somos personas que, desde los niños hasta los adultos, venimos a ayudar. Aquí no hay edad, no hay personas que no quieran dar una mano”, contó.

Luz Dary relató una de las historias que más la ha marcado durante estos días: la de un ciudadano que llegó en motocicleta al lugar para ofrecer alojamiento temporal a una familia damnificada.

“Hace aproximadamente una hora llegó un señor en una moto, nos preguntó qué familia estaba sin habitación porque quería donar dos o tres meses de alojamiento, mientras reciben una solución. Quería que esa familia con niños estuviera protegida del aguacero, del sol y de la intemperie. Eso es muy bonito”, relató.

Para la voluntaria, estas acciones demuestran que, incluso en medio de una emergencia, Cali y Colombia tienen una fuerza que nace de su gente.

Las historias de Katherine y Luz Dary reflejan dos caras de una misma emergencia: la de quienes tuvieron que dejarlo todo y la de aquellos que decidieron acompañarlos.

En Chiminangos, cada donación, cada alimento y cada gesto de solidaridad, se convierte en un mensaje de esperanza para las familias que todavía esperan recuperar su hogar.

Para tener en cuenta

  • Las familias han recibido alimentos y diferentes ayudas, gracias a las donaciones de ciudadanos, fundaciones y voluntarios.
  • Las personas que se encuentran albergadas en el sector, cuentan con acompañamiento psicológico y actividades dirigidas especialmente a los niños.
  • El mensaje que permanece entre quienes viven esta emergencia es claro: Cali se levanta unida y la solidaridad también es una forma de reconstruir la ciudad.