Con la ayuda de los programas de la Secretaría Distrital de Integración Social y la fuerza de voluntad de Alberto Sánchez Figueroa, superó su adicción a las drogas. Este hombre, nacido en Pasto, Nariño, asiste al comedor comunitario y es beneficiario de Ingreso Mínimo Garantizado.
Gracias a la Secretaría de Integración Social puedes conocer la historia de Alberto Sánchez Figueroa, escritor, periodista, guionista, actor y artista de la calle que vive en un pagadiario desde hace siete años.
“Tengo mil novias, de los amores yo soy el campeón. Muchas novias hermosas yo tengo en la imaginación”, este estribillo del tango Tengo mil novias se escucha salir de una de las habitaciones del tercer piso del inmueble tipo pagadiario, ubicado en la carrera 13 con calle 24, en pleno centro de Bogotá.
Segundos después se oye abrir la puerta de la habitación y aparece un hombre delgado, alto, que mide aproximadamente 1.90 metros de altura. Tiene 73 años, viste un traje de paño de manera impecable, usa corbatín de color negro, zapatos lustrados y un sombrero barbisio. En una de sus manos trae tres libros; terciado al hombro, un bafle en el que sale la música y en la otra mano lleva el micrófono.
“Gracias a Integración Social, al Distrito y a mi fuerza de voluntad superé mi adicción a las drogas, de eso ya han pasado varios años. Hoy vivo en este pagadiario que para mí, es como una casa de familia en donde hay mucho respeto. Me dedico a la música y canto en los buses de TransMilenio, además, soy reconocido por Idartes como artista del espacio público”, relata Alberto, al instante que muestra uno de los tres libros que lleva en su mano y que son de su autoría.
“La historia de un santo, no tan santo, es uno de mis libros, cuyo prólogo fue escrito por el maestro Gustavo Nieto Roa, director y productor de cine. Esta novela de ficción tiene tintes autobiográficos y trata sobre la historia de un adicto que funda una congregación en esta época y un siglo y medio más adelante es reconocido como santo por ser el inspirador de la vacuna contra la adicción a las drogas”, cuenta Alberto.
Además, dice que fue libretista de novelas y series de televisión como: Reina de Belleza; La Madrastra y el cuento María la Salsa entre otros. Esa labor hizo que se convirtiera en amigo casi personal de Carlos Vives, de quien conserva un video en su celular enviándole un saludo muy afectuoso.
Sobre esa época como libretista, manifiesta que no se ganaba mucho dinero como hoy día.” Por los problemas que tuve con las drogas me alejé de todo y esto impidió que hoy estuviera en unas mejores condiciones económicas”, rememora.“Escribí estos tres libros, pero la gente ya no lee”, agrega.
En ese momento, uno de los integrantes del equipo de la Estrategia en Pagadiarios le dice que según una plataforma digital, su libro La historia de un santo, no tan santo ha vendido cerca de 5.000 copias en México, algo que lo sorprende, pues no lo sabía.

Este hombre, nacido en Pasto, Nariño, hoy asiste al comedor comunitario, en donde almuerza diariamente. También es beneficiario de Ingreso Mínimo Garantizado, al igual que del bono de adulto mayor que entrega la Secretaría Distrital de Integración Social.
“El comedor comunitario es una bendición, está ubicado a seis cuadras del pagadiario, allá la gente es muy amable, el menú es maravilloso, antes, cuando comía en restaurantes por ahí en la calle no faltaba el daño de estómago, mientras que con el comedor comunitario esto no pasa, pues la comida es muy balanceada. Con esta ayuda económica que me brindan pago parte de la renta de la pieza”, dice.
Por último, y antes de salir a enfrentar la calle, Alberto, quien sobrevivió a los horrores de El Cartucho y de El Bronx, les envía a los jóvenes un mensaje para que no caigan en vicios y se centren en el estudio, la lectura, el deporte y aprovechen la vida.
“Juventud divino tesoro, aprovechen la oportunidad, maduren, lean e intégrense a actividades como el teatro, la música, la danza. Hoy en día hay muchas posibilidades para salir adelante”, concluye.
