En el Día Mundial de la Alimentación, las cifras de inseguridad alimentaria y un estudio de Aliméntate de Región sobre el costo de una dieta saludable muestran por qué planear el abastecimiento exige mirar tanto lo que se produce como lo que las personas necesitan y pueden comprar.
Ambas situaciones están conectadas por una red de personas, mercados, carreteras y servicios que influye en el precio de los alimentos y en la parte de su valor que recibe cada actor. Ese recorrido suele pasar inadvertido al hacer mercado, aunque afecta la economía del campo y el bolsillo de los hogares.
De allí surge una pregunta: ¿cómo lograr que todas las personas accedan a una alimentación saludable mientras quienes producen obtienen ingresos justos y condiciones adecuadas para desarrollar su actividad?
La reflexión cobra especial relevancia este 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) conmemora bajo el lema «Innovar hoy para nutrir mañana». En el país, la campaña «Colombia alimenta el mañana» invita a combinar innovación, conocimientos tradicionales y colaboración para alimentar a las personas sin comprometer el planeta.
Una región que produce alimentos, pero donde no todos pueden acceder a ellos
En Colombia, según el DANE, 12,08 millones de personas (22,8 % de la población) vivieron en hogares con inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025; es significa que enfrentaron dificultades para acceder a alimentos suficientes, en cantidad o calidad, por falta de dinero u otros recursos.
Esta realidad también afecta a los territorios que alimentan al país. En la Región Central —Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Meta, Tolima y Huila— cerca de 2,3 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave; 808.000 estaban en Bogotá y 497.000 en Cundinamarca. Estos territorios constituyen el principal centro de consumo de la región. Según estimaciones de la RAP-E de 2020, Bogotá y seis municipios vecinos de Cundinamarca concentraban el 69 % del consumo de alimentos de la Región Central. La magnitud de esa demanda hace indispensable considerarla al planear el abastecimiento.
La paradoja es evidente: en una región que produce una parte importante de los alimentos del país, muchas personas no logran acceder a ellos. Cundinamarca y Boyacá aportaron el 63,4 % de la producción nacional de papa, según datos de 2022, mientras que Tolima, Huila y Meta concentraron el 56,6 % de la producción de arroz mecanizado en el primer semestre de 2025. Su aporte trasciende Bogotá-Cundinamarca y abastece otros territorios del país. Según el diagnóstico del Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA), el 88 % de los alimentos que abastecen a Bogotá proviene de los departamentos de la Región Central.
¿Por qué persisten, entonces, las dificultades de acceso en una región con semejante capacidad productiva?
Porque producir alimentos no equivale a garantizar que todas las personas puedan adquirirlos y alimentarse bien. Además de cuánto y dónde se produce, importa saber qué alimentos requiere la población, dónde los compra y qué barreras enfrenta para acceder a ellos. La demanda y la oferta deben orientar conjuntamente las decisiones sobre mercados, transporte e inversión, sin olvidar los recursos que necesitan las familias agricultoras para producir.
El precio incluye costos de producción, cosecha, conservación, transporte y comercialización. Las ineficiencias pueden encarecer los alimentos sin mejorar los ingresos del campo. Además, pequeños productores enfrentan barreras de financiación, tecnología, infraestructura y acceso a mercados; el clima y el estado de las vías también inciden en el abastecimiento.
También cuenta el ingreso de los hogares. Y aquí hay una diferencia esencial: no basta con comer; una alimentación saludable debe aportar la energía y los nutrientes necesarios para crecer, desarrollarse y mantenerse sanos. La diversidad de la dieta y la posibilidad real de costearla deben tenerse en cuenta al planear el abastecimiento.
¿Cuánto cuesta alimentarse saludablemente?
Los costos diarios por persona fueron $5.850 en Soacha, $6.080 en Ciudad Bolívar, $6.343 en Zipaquirá y $6.988 en Usaquén. El promedio fue de $6.315: para un hogar de cuatro integrantes, unos $25.261 diarios, equivalentes al 53,2 % del ingreso diario correspondiente a un salario mínimo legal de 2025, antes de cubrir otros gastos esenciales.
Son estimaciones de precios de 2025, no valores actuales ni una medición directa de inseguridad alimentaria. Muestran que una dieta de menor precio no es necesariamente asequible cuando los ingresos no alcanzan. Por eso, conocer qué necesitan las personas y cuánto pueden pagar es tan relevante para la planificación como saber cuánto se produce.
Con ese propósito, la FAO, la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca (RMBC), la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico (SDDE) y la RAP-E Región Central trabajan conjuntamente en el convenio Aliméntate de Región.
El diagnóstico del SARA identifica desarticulación entre producción y demanda, brechas logísticas, pérdidas y desperdicios, acceso desigual a mercados y recursos, e información fragmentada. Los socios diseñan el Plan de Abastecimiento Regional Agroalimentario para dar a la demanda y al consumo un lugar tan importante como a la oferta productiva. Ello exige conocer necesidades alimentarias y nutricionales, hábitos de consumo y barreras económicas para orientar producción, transformación, logística y canales comerciales, con gobernanza compartida, sostenibilidad ambiental e inclusión. Así se busca un sistema más eficiente, sostenible e inclusivo.
Innovar significa conectar información sobre consumo, precios y producción para planear cosechas y compras; mejorar rutas y conservación; reducir pérdidas; fortalecer mercados de proximidad y compras públicas a la agricultura familiar; e incluir a pequeños productores, mujeres y jóvenes rurales. No se trata solo de reducir costos: también importa mejorar los ingresos del campo y cuidar los recursos naturales.
Para lograrlo se necesita la acción conjunta de instituciones, productores, comerciantes, transportadores y consumidores. Tanto la oferta como la demanda sobrepasan las fronteras administrativas; las soluciones también deben hacerlo.
Del campo a la mesa: así se vive el Día Mundial de la Alimentación en Bogotá
En Bogotá, la exposición fotográfica «De la semilla a la mesa», abierta en el Planetario del 13 de octubre al 2 de noviembre, muestra las labores, saberes y procesos que hacen posible que los alimentos lleguen a los hogares.
El 15 de octubre, el foro técnico-académico «Abastecer la región», realizado en alianza con la Universidad de La Salle, permitió debatir cómo articular producción, demanda, comercialización y logística para responder a las necesidades alimentarias de Bogotá-Cundinamarca y la Región Central mediante el Plan de Abastecimiento, con una mirada eficiente, sostenible e inclusiva.
La exposición «Mujeres rurales: las manos que cultivan el presente y transforman el futuro», del 15 al 31 de octubre en el Centro Comercial San Martín, reconoce, en el Año Internacional de la Agricultora 2026, el papel de las mujeres como productoras, responsables de la alimentación de hogares y comunidades y guardianas de semillas y saberes alimentarios.
El 16 de octubre, a las 5:00 p.m., «Bogotá se viste de azul», en el Movistar Arena, invita a reconocer a quienes nos alimentan y la importancia de la alimentación para la salud, la economía y la vida.
El 17 de octubre, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., el mercado campesino «Del campo a tu mesa», organizado por la SDDE y la FAO en el CEFE Chapinero, reunirá a productores y consumidores. Allí, los alimentos frescos y los saberes rurales harán visible el valor de producir, comprar y alimentarse de manera consciente.
Detrás de cada alimento hay trabajo, territorio y conocimiento. Reconocer qué necesitan las familias para alimentarse saludablemente y qué requiere el campo para producir es parte de innovar hoy para nutrir mañana.
¡Aliméntate de Región, porque una región bien conectada es una región bien alimentada!