Apagar el fuego no acaba la emergencia: la CAR advierte que recuperar un bosque calcinado toma hasta 30 años

  • El departamento de Cundinamarca registró aproximadamente 794 incendios forestales y de cobertura vegetal y cerca de 2.887 hectáreas afectadas en 75 municipios.
  • Páramos, bosques andinos y ecosistemas de alta montaña están entre los ambientes más sensibles a los efectos del fuego.
  • “Un terreno afectado por incendios puede requerir aproximadamente 25 a 30 años para recuperarse, dependiendo de las características del ecosistema y de las estrategias de restauración aplicadas”: Director General de la CAR.

Incendios forestales no dan tregua: hay 18 activos y Tolima sigue siendo  principal foco

Bogotá D.C., 22 de septiembre de 2026. #LaCarActua. Debido a los continuos incendios forestales ocurridos en las últimas semanas en el departamento de Cundinamarca, con un balance que asciende a cerca de 794 conflagraciones y más de 2.800 hectáreas de coberturas vegetales arrasadas, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) alertó sobre la afectación más grave y silenciosa que dejan estas emergencias: la degradación del recurso suelo.

Las altas temperaturas pueden destruir parte de la materia orgánica, así como de los organismos que habitan en las capas superficiales y profundas, mientras que las cenizas pueden modificar propiedades como el pH y los nutrientes del suelo.

Dependiendo de las condiciones del incendio, también pueden contener contaminantes como hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Cuando desaparece la cobertura vegetal, el suelo pierde una de sus principales barreras de protección. Ante una lluvia intensa, el agua puede desplazarse rápidamente por la superficie, generar escorrentía, abrir surcos y transportar partículas de suelo hacia las fuentes hídricas.

“El comportamiento del suelo después de un incendio es determinante. Cuando se pierde la cobertura vegetal, aumenta su exposición y, especialmente en zonas de pendiente, una lluvia fuerte puede desencadenar procesos de erosión y movilización de sedimentos”, explicó, Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca.

Por esta razón, apagar el incendio no significa que el proceso de afectación haya terminado.

La secuencia puede ser:

*Incendio → pérdida de vegetación → suelo desnudo → menor infiltración → aumento de escorrentía → erosión → pérdida de suelo fértil → sedimentación y afectación de fuentes hídricas.*

El impacto puede ser particularmente sensible en los páramos y ecosistemas de alta montaña, donde las condiciones ambientales son específicas y la recuperación suele ser lenta.

La pérdida de frailejones, pajonales, matorrales altoandinos y otras especies nativas también compromete ecosistemas fundamentales para la regulación y almacenamiento del agua.

En los bosques andinos y altoandinos, las llamas pueden afectar especies nativas de crecimiento lento como encenillos, robles, alisos, laureles, arrayanes, cucharos y gaques, además de numerosas especies de arbustos y plantas del sotobosque.

Los efectos también alcanzan las áreas productivas. En Villeta, productores reportaron pérdidas superiores al 50 % en algunos cultivos de caña, además de afectaciones en cultivos de plátano y café como consecuencia de un incendio forestal.

La recuperación, además, no tiene un plazo único. Aunque la regeneración de la vegetación puede comenzar en los primeros meses, la recuperación de las funciones del suelo y del ecosistema puede tardar años o incluso décadas.

“Según el Ministerio de Ambiente, un bosque afectado por un incendio puede requerir aproximadamente entre 25 a 30 años para recuperarse, dependiendo de las características del ecosistema y de las estrategias de restauración aplicadas.

Incluso transcurrido ese tiempo, el ecosistema puede no recuperar completamente las condiciones que tenía antes del incendio”, explicó el director general Ballesteros.

Por eso, detrás de cada hectárea quemada no solo queda vegetación destruida. También queda un suelo más vulnerable, una mayor posibilidad de erosión y un proceso de recuperación que puede extenderse mucho después de que las llamas hayan sido controladas.

La CAR hace un llamado a extremar las medidas de prevención durante las temporadas secas y recuerda que evitar un incendio también significa proteger el suelo, los ecosistemas y la capacidad del territorio para regular y almacenar agua.