Los siete soldados admitieron haber violado a la niña indígena de 13 años

La violación de la Niña Embera es aberrante. La niña salió a recoger unas guayabas y no regresó. Angustiada, su mamá la esperó toda la tarde, la noche y la madrugada (No tiene Papá).

La encontraron al otro día tirada en el monte. 7 salvajes le habían destrozado el cuerpo y el alma. Este caso prueba que elevar penas no disuade a los violadores. Hay que atacar la impunidad, al tiempo con que se educa para llegar al ideal de que un niño es un tesoro intocable.

El lamentable acontecimiento ocurrió en el corregimiento de Santa Cecilia, del municipio de Pueblo Rico, Risaralda. El Ejercito se pronunció en un comunicado, “En hechos que son materia de investigación, se tuvo conocimiento de que, en horas de la tarde del 22 de junio de 2020, al parecer un grupo de soldados pertenecientes al Batallón San Mateo, estarían inmersos en un posible caso de abuso sexual al parecer con menor de edad, perteneciente al resguardo indígena embera chamí”, indica el comunicado.

Los siete soldados admitieron ante un juez haber violado a la niña indígena, el organismo “imputó cargos a siete soldados” por el delito de acceso carnal abusivo agravado, seis de ellos como responsables directos y uno en condición de cómplice, dijo en rueda de prensa el fiscal general, Francisco Barbosa. “Esas personas aceptaron cargos en la audiencia y reconocieron la tropelía de sus actos”, agregó.

Los uniformados en este momento se encuentran recluidos en una guarnición militar a la espera del juicio final.

 

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