Barranquilla, Con justicia restaurativa, 700 jóvenes, familias y víctimas de comportamientos delictivos tienen ahora una nueva oportunidad de vida

200 jóvenes han sido reintegrados a la sociedad tras ser atendidos y haber recibido acompañamiento.

En una esquina del suroccidente de Barranquilla, Andrés Mejía (nombrado así para proteger su identidad), con 17 años, conoció de cerca lo que era tener problemas con la justicia. “Yo estaba en la esquina del barrio mío, haciendo cosas que no se hacen y me cogieron con una pistola que no debía tener y me llevaron a un CAI”, recuerda Mejía.

Los jóvenes en conflicto con la ley, como se encontraba Andrés, son conducidos por las autoridades al Centro de Servicios Judiciales para Adolescentes (CESPA), allí se les registra en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) y se les asigna un abogado. Una vez completada esta etapa, los menores de edad y sus familias reciben acompañamiento de la Alcaldía de Barranquilla para iniciar un proceso de inclusión social y reparación.

Con justicia restaurativa, 700 jóvenes, familias y víctimas de comportamientos  delictivos tienen ahora una nueva oportunidad de vida – ElDato.co

Como parte de la apuesta del Distrito por la juventud barranquillera, la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana lidera dos estrategias para que adolescentes puedan recibir nuevas oportunidades alejados de la delincuencia: Justicia Juvenil Restaurativa y Seguimiento Judicial al Tratamiento de Drogas. Ambos programas fueron implementados por primera vez durante la actual Administración distrital.

Como Andrés Mejía, los jóvenes beneficiarios de esta estrategia deben cumplir varios compromisos enfocados en su desarrollo personal y en la reparación de sus víctimas, bajo el acompañamiento del equipo de abogados y psicólogos que atienden cada caso.

Es precisamente a través de compromisos restaurativos, pactados por medio de un principio de oportunidad otorgado por un juez, que se busca que los jóvenes ofensores asuman la responsabilidad de sus comportamientos y cumplan un programa centrado en las garantías de no repetición. Con ello se apunta a reducir la reincidencia y, de esta forma, detener la carrera delictiva que han iniciado.

Sobre la oferta

Esta nueva oferta institucional fue implementada en Barranquilla desde el año 2020 cuando, articulados con el Ministerio de Justicia, se capacitó a un equipo interdisciplinario conformado por abogados penalistas y psicólogos para brindar una atención integral a los jóvenes del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA).

Luego de la formación se puso en marcha un piloto con 10 casos en el que se selló una alianza con las entidades pertenecientes al Sistema como la Fiscalía seccional Atlántico, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) regional Atlántico, Defensoría del Pueblo y la Rama Judicial. Asimismo, se ha logrado un trabajo conjunto con la Gobernación del Atlántico y se ha contado con el acompañamiento de la Embajada de los Estados Unidos.

El aumento de la atención de los casos ingresados al SRPA ha sido progresiva desde su funcionamiento. Desde 2020 inició la implementación con 10 casos, como avance, se logró cerrar 2021 con 95 casos y en lo que va corrido del 2022 se les ha brindado apoyo a 200 jóvenes, lo que representa más del 30% del total de ingresos registrados este año en el SRPA.

Como balance de la implementación de estas novedosas estrategias durante 2022, la población atendida en el programa de Justicia Juvenil Restaurativa se distribuye así: 200 jóvenes ofensores, 135 víctimas, 334 familiares o cuidadores de los jóvenes y 32 personas de la comunidad que actúan como acompañantes o garantes de los procesos restaurativos para un total de 700 personas impactadas de forma directa.

Durante el 2022, a través de estas estrategias se ha capacitado en conocimientos básicos de emprendimiento a 62 jóvenes que, como Andrés, quieren iniciar un nuevo proyecto de vida, y al finalizar la capacitación reciben una dotación para impulsarlos a desarrollar su idea de emprendimiento.

Asimismo, los programas de Justicia Juvenil Restaurativa y Seguimiento Judicial al Tratamiento de Drogas han realizado la afiliación de 10 jóvenes y sus núcleos familiares al sistema de salud. Además, 8 jóvenes ingresaron a cursos de formación por medio del SENA, 45 ingresaron al sistema de educación para continuar sus estudios de bachillerato y 18 han hecho parte del equipo de fútbol del programa ‘Vuelve y Juega’.

Mejía, hoy en día, está próximo a graduarse como bachiller y hace parte de la selección de fútbol de ‘Vuelve y Juega’, otra estrategia de la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana, que busca reducir los conflictos entre grupos juveniles.

El jefe de dicha dependencia, Nelson Patrón Pérez, explicó que los programas Justicia Juvenil Restaurativa y Seguimiento Judicial al Tratamiento de Drogas tienen un propósito determinante para el desarrollo social de la ciudad. “Por medio de oportunidades buscamos que los jóvenes se aparten del camino del delito y se restablezcan los lazos afectados con víctimas, familiares y comunidad, logrando así un ejercicio autónomo de la ciudadanía en el marco de la legalidad”, dijo.

Cabe destacar que el impacto que tienen estas iniciativas irradia no solo la vida de los menores inmersos en el proceso, sino que también involucra a sus familias y miembros de la comunidad.

Kellys Medina, madre de Andrés, cuenta que la relación con su hijo ha mejorado gracias a la atención brindada: “Lo trataba mal, no me hacía caso. Yo le decía: no andes con tal persona y respondía groserías”. Sin embargo, la situación es otra, “ahora nos hablamos, conversamos, nos sentamos en la sala a hablar, también con el papá”, detalla.

Sobre el consumo de sustancias psicoactivas, el SRPA ha gestionado el tratamiento para 26 jóvenes quienes, una vez terminan su proceso, se vinculan a toda la oferta de inclusión social de la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Andrés Medina resaltó que su camino sigue en una constante búsqueda de superación: “Mi sueño es, si no soy futbolista, ser policía. Porque no me gustaría ver más jóvenes en las drogas, no me gustaría ver más delitos o abusos. Eso no lleva a ningún futuro, lo que va a llevar es a la muerte o a la cárcel”.

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