Registrador Nacional dijo que el próximo 21 de agosto se lanzará una estrategia para monitorear la información de las redes sociales sobre las elecciones

Juan Carlos Galindo, Registrador Nacional dijo que el próximo 21 de agosto se lanzará una estrategia para monitorear la información de las redes sociales sobre las elecciones. 117.822 candidatos aspiran por el poder regional.

El 27 de julio hubo 121.195 candidatos escritos y transcurrida la etapa de modificación 3.373 renunciaron a la candidatura. Una de las fases más complicadas del proceso electoral es la estructura en todas las sedes de la registraduría para recibir la documentación de los aspirantes.

¿Y ahora qué viene?

La Procuraduría cruza la base de datos de candidatos con la base del Sistema de Registro de Sanciones y Causas de Inhabilidad (SIRI), en donde están los antecedentes disciplinarios, penales y fiscales. El CNE, por su parte, debe adelantar unos trámites de solicitudes de revocatoria de candidaturas.

Comparado con las elecciones de 2015, ¿hay menos o más candidatos inscritos esta vez?

Para las elecciones de 2015 hubo alrededor de 112.000 candidatos. Hay algo más de 5.000 candidatos adicionales respecto a las elecciones de hace cuatro años. Esto se puede deber al desarrollo de la actividad política, la activación de la participación de movimientos ciudadanos, en donde han jugado un papel grande los grupos significativos de ciudadanos. Hubo 1.253 solicitudes, pero 325 inscribieron candidatos realmente. Presentaron 18 millones de firmas que estamos terminando de validar, para comprobar que se cumple con el margen legal. Ya hemos revisado unos 12 millones.

Precisamente hay alertas de la Misión de Observación Electora (MOE) sobre la posible utilización de ese mecanismo para hacer campaña anticipada…

Lo relativo a la publicidad es un asunto de la competencia del CNE. Pero se puede evidenciar que hay vacíos en la reglamentación respecto a la publicidad de estos grupos significativos de ciudadanos.

También había una sugerencia por la cantidad de recursos que se gastan en la revisión de la totalidad de las firmas, cuando se podría revisar hasta el tope de firmas permitidas…

Cuando llegamos a la Registraduría, aquí se hacían unas revisiones parciales, pero cuando enfrentamos la avalancha de firmas para las elecciones de Congreso —que fueron unos 17 millones— el criterio fue revisar el 100 %, porque da garantías para que luego no se diga que no se revisaron todas. Por eso tomamos esa determinación, es mucho más garantista aunque represente más recursos.

¿Cuánto van a costar las elecciones regionales este año?

Tenemos los costos del proceso de inscripción de cédulas: unos $92.000 millones. Y el proceso de elecciones será de unos $726.000 millones. Eso da unos $818.000 millones, aproximadamente. Eso le costará a la Registraduría, porque el proceso electoral tiene otros gastos en seguridad o intervención de autoridades de control, que van por los presupuestos de cada una de las entidades.

El CNE expidió una resolución reciente para que se volviera en estas elecciones al uso de la firma y la huella, ¿se va a implementar?

Manifestamos las dificultades para esa medida. Dimos traslado de la solicitud al Ministerio de Hacienda y le indicamos lo que costaría la implementación, alrededor de $102.000 millones. Recibimos una comunicación en la que el Minhacienda dice que no hay presupuesto, pero quiero decir que en estas elecciones vamos a utilizar el mayor número de unidades de biometría. En 2018 utilizamos 8.000 estaciones por elección y esta vez serán 14.500 unidades.

¿En dónde van a estar? Porque no son suficientes para todo el territorio…

Claro, no hay unidades para todo el país por razones presupuestales; sin embargo, hacemos un ejercicio de concertación con la Procuraduría y con la MOE, y miramos los históricos sobre dónde se ha producido el mayor número de casos de suplantación de electores. Con base en esa información, definimos los municipios que requieren la implementación de esa medida.

Es decir, ¿está más de acuerdo con apostarle a la tecnología que volver a la firma y huella?

No, es que obviamente la biometría es más idónea para combatir un fenómeno de suplantación de electores, porque la máquina hace la confrontación directamente con las huellas del sistema y valida. Mientras que lo de la huella y firma tiene varias complicaciones, como la toma de la muestra, que tendrían que hacerla los jurados, quienes no son peritos en ello y puede que no queden bien tomadas, que quede un manchón. Después ningún dactiloscopista podrá decir si esa persona es o no es, y vendrán las impugnaciones. Adicionalmente, requeriríamos una cantidad de dactiloscopistas que no tenemos en el país. En 2010, la Registraduría implementó la huella en los registros de votantes y hubo tal complicación, que el CNE pidió luego que se retirara ese requisito.

En Colombia se ha hablado mucho del voto electrónico, que ya está en la legislación, ¿cuándo llegaremos a este?

Antes de eso, prefiero hablar de la automatización del proceso electoral, porque el voto electrónico implica unas máquinas y lo que hemos venido haciendo es incorporando tecnología en todas las fases del proceso electoral, tanto en las preparatorias como en las posteriores, para dar todas las garantías y para que el preconteo y el escrutinio cuenten con toda la seguridad y celeridad. En Colombia, el proceso tiene un componente de tecnología en las fases preparatorias y posteriores. No lo tiene en el momento del voto. Eso requiere unos pasos previos, como diseñar unos pilotos para averiguar el tipo de tecnología a utilizar.

Entrevista tomada del espectador

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