Oportunismo Inoportuno – Opinión-

A tan solo 25 días de haber empezado el año, se reviven sentimientos propios de la etapa más oscura del narcotráfico y/o de la crudeza experimentada en “La Violencia”. Hoy Colombia se despierta de luto y en medio de miedo e indignación. 21 personas fallecidas: 20 cadetes de la escuela y un guerrillero, José Aldemar Rojas Rodríguez alias ‘Mocho’ o ‘Kiko’, el perpetuador de esta pesadilla. Por eso, en respuesta a lo acontecido y como muestra de rechazo total, diferentes figuras públicas, medios informáticos, periodistas y políticos convocaron una marcha para hoy, 20 de enero.

Sin embargo, la marcha citada como arma de guerra, pensada para honrar a los cadetes muertos; para despreciar la violencia en cualquiera de sus expresiones; para solidarizarnos en un mismo acto, y unirnos como nación contra el terrorismo, terminó por degradarse en división y polarización política. Por medio del hashtag #UribeColombiaEstáContigo difundido en una campaña propagandística por el Centro Democrático, el valor de la marcha se transfiguró. Después de pocas horas muchos colombianos ya no argüían en contra del terrorismo, sino que despreciaban la filiación política, el voto presidencial, o incluso el voto del plebiscito llevado a cabo hace dos años.

La marcha ya no era en honor a las víctimas ni en repudio al terrorismo, era en honor a las “hazañas” conseguidas por el expresidente Uribe en su mandato 2002-2010. Se realzaba el nombre del senador Uribe, mientras el verdadero debate en torno al ELN, su proceso de paz, y sus actos terroristas, tomaba un rumbo totalmente distinto a costa de las victimas que había dejado el atentado en la Escuela de Cadetes General Santander.

Paradójicamente tanto la paz como la guerra nos divide como sociedad. Tres años antes era un acuerdo de paz el

que nos separaba -debido al plebiscito el 2 de octubre de 2016-, hoy es un acto terrorista efectuado por el ELN -el 17

de enero de 2019-. Hoy marcha se desnaturalizó al politizar un acto humanista y compasivo; pero no solo debido al

accionar del Centro Democrático y la exaltación – injustificada e inoportuna- de Uribe (por medio de #UribeColombiaEstáContigo y la rememoración de la Política Democrática entablada en sus años como presidente), sino de igual manera por aquellos que responden con el mismo carácter político entremezclado con odio y oportunismo. Trinando a partir de hashtags como #UribeEsElCancerDeColombia o #YoNoMarchoConElUribismo, negándose, de esta manera, a participar de la marcha.

 Hoy en día Colombia vive una crisis en donde la política no funciona como mecanismo representativo, sino como método de manipulación y aprovechamiento. Colombia necesita hoy más que nunca unión y paz. Por eso, yo sí marcho con el Uribismo; con las FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común); con los de la U; con los del Partido Verde; con los Petristas; con activistas; con periodistas. Pero no marcho por ellos, ni para ellos. Marcho por la vida; por la memoria de los 20 cadetes muertos; por un país sin terrorismo; por una Colombia en paz.

 

Carlos Esteban Arciniegas

Instagram: @esreal_cea

Twitter: @CestebanArci

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