Manifestantes aún mantienen bloqueos en las carreteras del país y zonas limítrofes

Miles de indígenas y campesinos de todo Ecuador continúan marchando con destino a Quito para protestar contra el presidente Lenín Moreno, quien, acechado por las manifestaciones, tuvo que trasladar la sede del gobierno de la capital a Guayaquil en las últimas horas. El estallido social fue desencadenado por el alza de los combustibles a finales de septiembre. Desde entonces, los manifestantes han bloqueado decenas de vías y han ocupado pozos petroleros en la Amazonía, provocando enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. A pesar de haberse decretado el estado de excepción decretado por el gobierno el pasado jueves y ante una alta presencia de militares en las calles, los manifestantes no han cedido terreno.

Los manifestantes han usado árboles derribados, llantas quemadas y tierra para bloquear las vías. Inicialmente los bloqueos se presentaron en las provincias de Chimborazo, Tungurahua, Pichincha e Imbabura, pero luego se extendieron a otras zonas del país. La situación ocasionó que las clases fueran suspendidas en colegios de la región andina, pero en el resto del país la actividad es relativamente normal.

Como medida preventiva, el gobierno de Moreno cerró la semana pasada el paso en el puente internacional de Rumichaca, que comunica a Ecuador con Colombia, y el tránsito al transporte de carga debido a las recientes protestas registradas en la provincia del Carchi, donde además se registra un desabastecimiento de combustible. La situación ha afectado a quienes viven del movimiento comercial de la frontera como los cambistas, los taxistas, y los transportadores de mercancía. Mientras que los conductores de transporte público y privado temen quedar inmovilizados por el desabastecimiento de combustible.

“Somos 120 personas entre taxis y buses que hemos visto afectado nuestro trabajo y hay otros 20 taxis de otras empresas que están igual, no se puede trabajar porque ahí está cerrado y las personas que traen sus maletas o mercancía no pueden seguir hacia Ecuador, uno que otro baja, con personas que quieren comprobar la situación pero nada más. Hay paso a pie, pero ha bajado mucho”, apuntó Jairo Bolaños, conductor de un pequeño bus.

La preocupación del lado colombiano radica en que se puedan registrar protestas con cierres en las vías y agresiones contra los transportadores de carga que llevan productos de exportación desde Colombia. Además, según la ministra de Gobierno de Ecuador, María Paula Romo, cada día la zona limítrofe pierde alrededor de US$ 2 millones por la paralización.

“El bloqueo de vías y de libre tránsito de personas y mercancías en la provincia de Carchi impide la normal provisión de materias primas para la producción, así como la exportación de productos nacionales al mercado colombiano”, dicen las federaciones en un comunicado.

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