¿Las frecuencias de buses del SITP son cuestión de suerte o una burla?

Los millones de colombianos que residen en la ciudad de Bogotá viven constantemente en crisis a la hora de llegar a sus destinos, pensando en la travesía que implica movilizarse en el sistema integrado de transporte público (SITP).

La frecuencia de los buses se ha convertido en un tema preocupante para los usuarios que se transportan diariamente en él, ya que muchos se quejan de que pueden esperar desde 40 minutos hasta 1 hora para poder abordar el bus, cuando llega la misma ruta al tiempo, los buses muy llenos o cuando no se detienen en los paraderos correspondientes.

¿No se supone que debe existir un centro de control que verifique el óptimo funcionamiento de las rutas?

Con la expansión de este servicio y el crecimiento del flujo de personas que lo utilizan, al parecer no se han hecho nuevos estudios de como la rotación de pasajeros ha crecido para poder abarcar la demanda de usuarios.

Dependiendo del horario, de la zona, de la cantidad de usuarios y la capacidad del bus, así mismo se despliega la flota de buses y el tiempo que debe existir entre cada ruta, que oscila entre 15 minutos, sin contar trancones, accidentes de tránsito, choques o imprevistos.

SITP cuenta con buses de reserva ante imprevistos que muchas veces no son del mismo tamaño lo que genera no poder prestar el mismo servicio a todos; también el deterioro de calles hace que los conductores tengan que reducir la velocidad generando las demoras.

A todo esto, muchos usuarios opinan que las posibles soluciones existen, pero no son tomadas en cuenta, una de las que predomina es la de aumentar la frecuencia en la que cada bus pasa, pues como se dijo anteriormente los imprevistos suelen suceder diariamente y más en la ciudad de Bogotá, teniendo en cuenta que su centro de control como se afirma debe monitorear absolutamente el servicio de cada bus, desde la hora que empieza, cada vez que para situación que no se evidencia según la quejas de los usuarios.

La frecuencia se ve también afectada por la liquidación hace dos años de los concesionarios Egobus y Coobus, bajando así la flota automotora prestadora del servicio, sumándole los buses de SITP provisional en los cuales se paga con efectivo, pero aún no han sido incluidos totalmente en la empresa.

Es necesario tener en cuenta que el control por parte de Transmilenio está fallando al no seguirse realizando estudios sobre el cambio y estructura del funcionamiento de las rutas y de la cantidad de usuarios que se suman al servicio, buscando mejorar la calidad del medio de transporte bogotano.

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