Falleció Gabriel Muñoz López, leyenda de la radio colombiana

El 24 de febrero de este año Gabriel Muñoz López cumplió 92 años de edad. Seis meses después, Caracol Radio informa que el manizaleño falleció la noche del jueves primero de agosto. Se fue una leyenda de la radio colombiana. Será recordado, entre otras cosas, por haber narrado el primer y único gol olímpico que se ha marcado (hasta ahora) en toda la historia de los mundiales de fútbol. Lo anotó Marcos Coll en el mundial de Chile en 1962.

La narración de ese gol tenía un lugar especial en la sala del apartamento de Don Gabriel. Allí, entre discos de Gardel, estaba el CD que contenía ese recuerdo. Sacaba el disco con extremo cuidado. Casi que con reverencia. Ya había perdido la cuenta de las veces que lo había escuchado. No lo hacía por vanidad. Lo escuchaba una y otra vez porque estudiantes y periodistas que lo entrevistaban, le pedían que les contara anécdotas en torno a esa narración.

“Yo sabía qué era un gol olímpico pero nunca había visto ni narrado uno. En el momento hubo un poco de confusión, pero tocaba narrar. Me di la vuelta, nos miramos con el productor, pero tocaba narrar”.

El periodista dirigió durante 50 años el programa “Así canta Colombia”, el programa más antiguo de la radio nacional. Un espacio para recordar los sonidos de antaño. Boleros, rancheras, guabinas, tangos. Sonidos que hoy poco espacio tienen en el espectro fueron rescatados por el hombre del “precioso horario”.

Llegó a la radio por terco. Su padre, Antonio J. Muñoz, quería que estudiara odontología o arquitectura en Bogotá. Sabía que a su hijo le gustaban los medios de comunicación e hizo de todo por impedir que se acercara a ese mundo. No lo logró. La radio era el destino de Muñoz López. Creció, literalmente hablando, rodeado de radios y vitrolas.

Su padre fue vendedor de la RCA VICTOR, una de las discográficas más conocidas del mundo, hoy fusionada con Sony Music Entertainment. Vitrolas, Tocadiscos, radios, gramófonos y música que para la época ya era vieja, le dieron forma a la adolescencia y juventud.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial llevó a la quiebra a la RCA VICTOR. El conflicto obligó a que los recursos se destinaran en otras cosas diferentes a la cultura radiofónica. En Manizales, el entonces adolescente Gabriel Muñoz entró a trabajar en el Banco de Manizalez. Pero el sueño de trabajar en la radio no se acabó. Un concurso le abrió las puertas.

“Me acuerdo que en la Emisora Electra en Manizales, los domingos hacia un programa de aficionados. Allí se presentaban cantantes, duetos, tríos, pianistas, cuenta chistes y narradores deportivos.  Un amigo me motivó a presentarme, yo no quería, me echó el cuento y  me convenció.  Me presenté no como Gabriel Muñoz López, sino como el ‘locutor fantasma’ para evitar problemas con mi papá. Narré un partido Boca – River de la época y por aplausómetro gané el premio que era de cinco pesos, un montón de plata para esa época

Tenía que defender el título el domingo siguiente. El director del programa que era Jaime Quintero Parra me dijo, ‘Gabriel tienes que venir a defender tu título, vienen otros competidores’.

Entonces me preparé diferente. Narré el partido de moda en Caldas: Once Deportivo de Manizales y Deportivo Pereira, los equipos grandes del viejo Caldas. Volví a ganar y la ganancia fue de diez pesos, pero seguí como el locutor fantasma.

En ese concurso me oyó Leonidas Otálora Gómez, director artístico de Radio Manizales, se había ido su locutor deportivo y llamó a Jaime para preguntarle quién era yo. ‘Él es Gabriel Muñoz López, el muchacho que trabaja en el banco, el hijo de don Antonio J. Muñoz el de la RCA Victor’. Entonces Leónidas fue al almacén Victor a hablar con mi papá. ‘Don Antonio, lo felicito porque su hijo Gabriel ganó el concurso de narradores deportivos de Radio Manizales’”.

Esa noche, don Antonio reprendió con una golpiza a su hijo. Pero eso sí, le dijo que tenía que ser responsable e ir a cumplir con esa cita que había adquirido.  En 1949 narró su primer partido en el estadio El Campín. Fue un amistoso entre River de Uruguay e Independiente Santa Fe. “Al finalizar la narración de ese partido el gerente de emisoras Nuevo Mundo dice que me necesita.  A los pocos meses fueron a Manizales a hablar con mi papá, fueron Daniel Villegas Umaña y Pablo Emilio Becerra y ya mi papá se resignó a apoyarme”.

Entonces pasó de ganar 70 pesos (30 que ganaba haciendo cositas en la radio y 40 que ganaba en el banco) a ganar 100. Firmó un contrato para trabajar en Bogotá con emisoras Nuevo Mundo. Era mucho dinero para un hombre soltero. Gastaba, que al final era inversión, en música, su otra pasión. Su colección personal cuenta cin más de tres mil discos.

Era riguroso. Escribía él mismo los libretos de su espacio radial. Hace 40 años compró en Venezuela una máquina de escribir. En ella, preparaba todo. Cuando entraba una voz, en qué momento salía, cuando entraba la música. Llegaba el estudio hasta media hora antes. Nada se salía del libreto.  Nada.

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