El candidato Sergio Fajardo explicó por qué cree que podría llegar a la presidencia

El candidato Sergio Fajardo explicó por qué cree que podría llegar no solo a la primera, sino a la segunda vuelta y ganarle a quien lidera las encuestas. Fajardo es el tercer candidato de preferencia de los colombianos.

Su nombre aparece en las encuestas, invariablemente, en el tercer lugar de preferencia electoral. Pero empezando la carrera por la Presidencia, usted era el favorito. ¿Le preocupa la tendencia poco ascendente de sus posibilidades en las mediciones?

En realidad, el favorito al inicio era Germán Vargas. Nosotros hemos ido construyendo la Coalición Colombia paso a paso y hemos avanzado mucho, en medio de la plata a chorros que tienen las otras candidaturas. Es cierto que figuramos en tercer lugar, pero también es cierto que todas las encuestas indican que soy el único que puede ganarle, en la segunda vuelta, a Duque, que es el de Uribe. En cambio, en la misma situación, él barrería tanto a Petro como a Vargas. Nuestro reto es llegar a la segunda vuelta y vamos creciendo. Estoy convencido de que en las próximas semanas los colombianos entenderán que nuestra propuesta es la única que puede derrotar a la de Uribe.

Su problema es ganar uno de los dos cupos de la primera vuelta, pero esa meta no podría lograrla salvo que se presentara un hecho extraordinario, de acuerdo con la ventaja que parecen tener los punteros de los sondeos. ¿Peleará también con los encuestadores, como Vargas Lleras y Petro?

Por principio no peleo con las encuestas, a pesar de que he estado en 0 % a veces, y de que he liderado otras mediciones electorales, en ocasiones. Cuando llegué a la Alcaldía de Medellín, faltando una semana para las votaciones, debía quedar tercero, según las mediciones. No solo ganamos, sino que aventajé en más de 100 mil votos al segundo. No obstante, hace dos semanas descalifiqué una encuesta: la de la firma Cifras y Conceptos, que inventó un artificio para intentar demostrar que Germán Vargas Lleras sería el próximo presidente.

Cierto es que ese “pronóstico” indignó a los demás candidatos pero, continuando, ¿por qué habla de derrotar a Duque y no a Petro, que está por encima suyo en la intención de voto?

Porque la única fuerza política alternativa que tiene capacidad real de derrotar a Duque y a Vargas Lleras –que representan la política tradicional–, es la que lidero.

¿Implica que si Duque y Petro se enfrentaran en la segunda vuelta, el establecimiento se uniría en contra de Petro pero no ocurriría lo mismo si el nombre de Sergio Fajardo fuera el que jugara contra el candidato uribista?

Sí. Eso es totalmente claro.

¿A cuáles factores le atribuye usted el desplazamiento de su nombre por los de quienes representan los extremos ideológicos?

Podría tratarse de un fenómeno transitorio: las consultas de marzo les dieron un impulso a los candidatos presidenciales que participaron en ellas. Nosotros, entre tanto, nos enfocamos en la elección de candidatos al Congreso y obtuvimos un resultado espectacular. Los congresistas electos del Polo y el Verde, sumados, constituyen la bancada alternativa más grande de la historia de Colombia. Superamos la política tradicional del Partido Liberal, por ejemplo. Antanas Mockus y Jorge Robledo están entre los senadores con mayor número de votos de Colombia, hoy, y eso sin comprar uno solo, lo que constituye una verdadera hazaña. A partir del 11 de marzo nos enfocamos en la campaña presidencial y estamos avanzando. Nos hemos mantenido en el tercer lugar pese a una impresionante arremetida en publicidad y politiquería de otros candidatos. Y, repito: está claro que, en segunda vuelta, le ganamos a Duque.

Voy a hablar crudamente: ni usted ni su coalición tienen maquinaria ni clientelismo. ¿Cree que la Colombia que vota por convicción está tan madura que puede derrotar en 2018 a la que vota por hambre y necesidad?

Sí, lo creo. Y la analogía que utilizo en este período es que hemos sembrado semillas por todo el territorio. Tenemos una fuerza impresionante de voluntarios que trabajan todos los días. Como ha sucedido en elecciones recientes, y como ocurrió conmigo cuando disputaba la Alcaldía de Medellín, en la última semana antes de la jornada de votación se comprometen muchos ciudadanos que no han estado activos y que deciden por quién votar, y lo hacen. Por eso hay sorpresas en el mundo de las encuestas que contradicen lo que ellas predicen.

Volviendo a la polarización, imagino que en su campaña han analizado los motivos reales y ficticios que pueden haberla determinado como el factor que dominará los resultados electorales. ¿Ha analizado el fenómeno?

El primer análisis que hicimos fue el del resultado del 11 de marzo que celebramos como un triunfo muy importante. Si usted recuerda, nos dieron por muertos antes de elegir Congreso y, ¡qué sorpresa les dimos! Estoy muy orgulloso de la campaña que hicimos con Claudia López, Jorge Robledo, Antanas Mockus y otros de la Coalición viajando por Colombia para exponer nuestras ideas. Los resultados fueron gratificantes. Desde entonces, hemos pensado en cómo avanzar en la contienda presidencial y la decisión que tomamos fue la de resaltar los temas que nos han definido como equipo: lucha frontal contra la corrupción y la apuesta por hacer de la educación el motor de la transformación. El 27 de mayo quedará claro que somos la única opción viable para que el país no vuelva al pasado en ese momento y cuando vote, en junio, la segunda vuelta.

Como muchos afirman que su campaña perdió efervescencia por el discurso de polarización, ¿no ha pensado en ser más fuerte y, si se quiere, agresivo en su discurso?

He mantenido un discurso coherente y consistente durante toda mi vida. Esa coherencia se ha traducido en confianza de la ciudadanía hacia mí. No creo que deba modificar ahora mi comportamiento. Espero, eso sí, tener oportunidad de controvertir democráticamente, con los otros candidatos, las tesis que se discutan en lo que resta de esta competencia.

Muchos analistas tienden a creer que la polarización se debe al Acuerdo de Paz, pero hay otros temas definitivos para el futuro del país. ¿Cómo evitar que esa discusión de temas “calientes’” ahogue sus posiciones moderadas?

No creo que mis posiciones sean moderadas en la mayoría de los temas. Por ejemplo, enfrentar a los corruptos, como lo hemos hecho con Claudia López, requiere de mucha firmeza: no es fácil, trae costos altísimos y enemigos muy poderosos. Creo, profundamente, que debemos construir sobre lo construido y no, como Petro, que tenemos que llegar a arrasar con todo lo que hay. Tampoco soy de los que presentan sus ideas en trinos incendiarios. Algunas personas me dicen “tibio” porque respeto, porque no grito, porque no insulto, porque no amenazo. Es mi conducta natural. Soy profesor y entiendo cada día en política como una manera de educar a quien me siga. La fórmula para este país no es más rabia y odio en el discurso.

¿Cómo define la posición política de su coalición?

La posición política que soporta nuestro trabajo es tan sencilla como profunda: si no cambiamos la forma de hacer política y de llegar al poder en Colombia, estamos condenados a prolongar la corrupción y el clientelismo. Hace un año yo no conocía a Jorge Robledo. Jamás pensé que haría una alianza con él. Y, convocados por Claudia López, empezamos a conversar. Le digo la verdad: hemos construido confianza y encontrado mecanismos para hablar sobre todos los temas. Por supuesto que mantenemos diferencias, es obvio. Sin embargo, hicimos un avance gigantesco presentando las bases de un programa de gobierno concertado que está condensado en documentos para el estudio de los colombianos.

Como usted lo dijo antes, es fácil decir que se combaten la corrupción y el clientelismo, pero es difícil realizarlo. Si su coalición no alcanzara la Presidencia, ¿el país estaría condenado a soportar la continuidad de estos dos males?

Sí, si ganan los de siempre. Es inherente a su manera de hacer la política. Mire cómo está Colombia.

Dice usted una frase llamativa: “no presento mis ideas en trinos incendiarios”. Es sorprendente el nivel de agresividad que se ha desatado en esta campaña. ¿Qué opina sobre el agrio enfrentamiento entre candidatos, seguidores de los candidatos y hasta jefes de los candidatos?

Voy a utilizar una expresión campesina: “mala tos le siento al perro”. En Colombia no hemos aprendido a ser diferentes sin ser enemigos. Y muchas veces, las diferencias se han convertido en violencia, como lo demuestra la historia. Nosotros representamos la antítesis de esa “cultura” política.

Su perfil político se ubica normalmente en el centro, pero desde cuando se conformó la coalición con Jorge Enrique Robledo, del Polo, y Claudia López, del Verde, se le tacha de ser de izquierda. ¿Acepta esa ubicación política?

Creo que el eje de izquierda y derecha no sirve para entender la política actual. Yo tengo unos principios, he defendido unas prioridades y he señalado unos problemas que se deben resolver. Por ejemplo, me motiva estar en política para luchar contra las desigualdades sociales y creo profundamente en el Estado de derecho. Sé bien que contra mi nombre han dicho y hecho de todo en esta campaña, como por ejemplo, sostener que dejé quebrada a Antioquia. Pero siento que ese juego no ha tenido éxito. Basta mirar un indicador que es consistente en las diversas encuestas: a la pregunta “¿por quién no votaría jamás?”, siempre soy el candidato que menos resistencia genera, y por mucha diferencia. Petro, Duque y Vargas lideran, en cambio, el mayor rechazo. La gente no es boba y entiende las trampas. Justamente por eso vamos a ganarle al de Uribe en la segunda vuelta.

¿La Coalición Colombia va hasta las elecciones presidenciales de 2018 o tiene larga vida después de estas jornadas?

Me gusta esa pregunta. No me la suelen hacer. La Coalición Colombia, espero, y a eso me he comprometido, debe continuar para el 2019 y más allá. Desde la Presidencia vamos a avanzar muchísimo con el liderazgo de las bancadas del Polo y el Verde en el Congreso. Pero necesitamos seguir llegando al poder en las elecciones locales para profundizar la transformación de Colombia. En la Ola Verde avanzamos, pero no cumplimos dándole continuidad. En el 2018 vamos a terminar la tarea de ganar la Presidencia en segunda vuelta. Mire usted, en 2010 perdimos con Santos, que era el de Uribe, pero ahora vamos a ganarle a Duque, que es el de Uribe. Y esta vez debemos aprovechar la confianza que hemos construido para avanzar en un proyecto de largo plazo que trascienda mi gobierno.

¿Por qué siempre utiliza la expresión “el de Uribe”?

Porque hace ocho años, cuando estábamos en campaña con Antanas Mockus de candidato de la llamada Ola Verde, nos enfrentamos al de Uribe, Juan Manuel Santos. En esa época, este se presentaba como el que le iba a cuidar los tres huevitos al presidente. Y ahora, otra vez, hay un candidato, el de Uribe, para que le preserve sus nuevos huevitos.

El gobernador de Antioquia tiene muy mala fama. ¿Cómo explica que los habitantes que han votado por usted y lo han elegido, después lo hagan por quien parecería ser su opuesto en materia ética?

Como usted lo dice, es la antítesis de lo que yo quisiera que fuera un gobernante de nuestra sociedad. Para responder a su pregunta, cometimos, especialmente yo, una serie de errores políticos muy desafortunados que condujeron al resultado que menciona.

¿A cuáles errores se refiere?

En la próxima entrevista le cuento.

En el mismo sentido, me impactó un informe de La Silla Vacía Paisa según el cual un asesor en redes sociales contratado por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ordenó crear cuentas falsas para atacar a quienes critican a su jefe o para defenderlo de sus críticos. También para apoyar la campaña del uribismo para la elección del 11 de marzo pasado y, supongo, en esta presidencial. ¿Qué opina al respecto?

Si es cierto, me parecería patético.

En la estrategia descrita se incluirían los ataques a su campaña denigrando de unos concejales de Medellín que apoyan su candidatura. ¿Cómo lo interpreta?

No sabía eso que me relata pero, de todos modos, trato de no pararles bolas a los insultos en las redes. Ahora, es evidente que esos mensajes pueden ser un arma de doble filo. Hay estrategias muy organizadas para insultar y difamar. Deben ser costosas, entre otras. Nosotros jugamos limpio en todos los campos.

¿Cree que el alcalde de Medellín está en su contra? Me asombra ese juego sucio que él habría patrocinado. Francamente, hay otra imagen de él…

Estoy escuchando últimamente tantas versiones que estoy empezando a dudar. Espero que se trate de simples rumores y que Federico Gutiérrez no haya caído en esas prácticas.

Su principal bandera de campaña ha sido el énfasis en la educación. ¿Cuál es la diferencia esencial entre su propuesta en ese sector y la de los otros candidatos?

La principal diferencia es que yo quiero convertir la educación en el eje de un proyecto que una a todos los colombianos. En el pasado nos ha unido la guerra, la lucha contra los violentos. Yo empezaré mi mandato con un pacto nacional por la educación. Al final de mi gobierno, la gente sabrá exactamente dónde empezamos y los resultados que obtuvimos en materia educativa. Recorreré el país hablando de educación, ciencia, tecnología, cultura. Esa es la transformación que vamos a liderar desde la Presidencia de la República.

En orden de sus prioridades, ¿cuáles otras propuestas implementaría en la Presidencia?

La protección del medioambiente y el aprovechamiento de nuestra biodiversidad de forma sostenible; la política de desarrollo productivo, en que, a partir de las vocaciones regionales, se articule la agenda de desarrollo económico; el impulso de siete proyectos estratégicos: la biotecnología, la economía digital, las energías renovables, el ecoturismo, las industrias culturales, artesanales y creativas, las ciudades sostenibles y la agroindustria. Y, finalmente, nuestra propuesta por la equidad de género empezando con un gobierno paritario y con el programa Mujeres Jóvenes Talento en que brillarán las capacidades de las mujeres para liderar la transformación que necesita Colombia.

Nadie pretende que los candidatos, por títulos universitarios que coleccionen, sean expertos en todos los temas. ¿Usted se siente fuerte en cuáles materias?

Vale la anécdota, debido a su pregunta: en esta campaña solo hay un candidato que es doctor: yo. Ninguno otro obtuvo ese título. Tengo doctorado en lógica matemática, de la Universidad de Wisconsin. Estoy muy orgulloso de haberlo logrado y cada día de mi vida reconozco lo mucho que me sirve haber sido estudiante y profesor tantos años. En medio de lo oscura que puede ser la política, me apasiona todo lo que estudio y aprendo. A mí no me da pena decir que no sé algo. Sé muy bien dónde buscar y a quién preguntar. Y, como presidente, estaré rodeado de los mejores, porque no voy a nombrar a ningún recomendado, sino a los más preparados.

¿A cuál de sus competidores respeta usted más desde el punto de vista del conocimiento académico y sin tener en cuenta el escenario electoral?

A Gustavo Petro.

Entrevista tomada del Espectador.

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