Capturaron a chilena que quemó vivo a su bebé en sacrificio para secta

La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) detuvo a Natalia Guerra, la madre del bebé que fue sacrificado al interior de la secta Antares de la luz con el objetivo, según los testigos del evento, de “salvar al mundo del apocalipsis pronosticado para el 21 de diciembre de 2012”. Guerra estaba prófuga de la Justicia desde 2017 luego de haber sido condenada como autora del delito de parricidio por el asesinato de su hijo, Jesús Castillo Guerra, a cumplir una pena de cinco años sin beneficios.

Según precisó el fiscal Juan Emilio Gatica, la captura de la mujer se registró durante esta jornada en una parcela de Isla de Maipo, en donde se habría mantenido oculta por al menos dos años. En el procedimiento de la PDI también se detuvo a otra persona, que era del círculo de Guerra y que le prestaba ayuda logística para que se mantuviera oculta.

El comisario en funciones, Juan Pardo, explicó que durante las diligencias detectaron que la mujer se cambiaba constantemente de domicilio. Pardo agregó que la acusada pasará ahora a manos de Gendarmería (guardia de prisiones) y quedará a disposición de cualquier cárcel para que cumpla la pena de cinco años.

La terrible historia se hizo pública en abril de 2012, cuando medios chilenos descubrieron la noticia. Según investigaciones realizadas por las autoridades chilenas, Guerra y su pareja y también líder de Antares de la Luz, Ramón Castillo Gaete, amarraron a su bebé de dos días de nacido a un trozo de madera y lo quemaron el 23 de noviembre de 2012, un mes antes de que se cumpliera la fecha en la que una profecía indicaba que el mundo se iba a acabar.

El rito comenzó a las 11:00 de la noche. Los integrantes vivieron un alucinógeno conocido como ayahuasca y pusieron el cuerpo del menor sobre un tablón al que le prendieron fuego. Cuando estos descubrieron que el mundo no se acabó, comenzaron a huir de las autoridades. El cuerpo del bebé calcinado fue encontrado en 2013.

Castillo Gaete, quien huyó de Chile tras la muerte de su hijo, fue encontrado sin vida en 2013 en una zona aislada en Perú. El líder de la secta se suicidó luego de verse acorralado por las autoridades. Tras la muerte del menor, algunos miembros de la secta se alejaron de esta. Guerra se fugó del país después de que, en marzo del 2017, la jueza Deisy Machuca, del Juzgado de Garantía de la localidad de Quilpué, en la región de Valparaíso, condenara a cinco años de prisión, como autora del crimen, a Natalia Guerra, madre del bebé, quien “desnudó, ató y amordazó al lactante para lanzarlo vivo al fuego”.

La misma pena recayó en Pablo Undurraga, brazo derecho de Ramón Castillo, quien ordenó el crimen y posteriormente huyó a Perú, donde se suicidó en la ciudad de Cuzco cuando estaba acosado por la Policía de ese país. Otros miembros de la secta, como David Pastén, Karla Franchi, María Pilar Álvarez, Carolina Vargas y Josefina López, fueron sentenciados a tres años de prisión en calidad de cómplices del crimen, pena que pudieron cumplir en libertad vigilada.

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