Bogotá demostró que si puede marchar en paz

Había tensión. Los enfrentamientos que se vivieron en la noche del martes, en inmediaciones de la Universidad Nacional, generaban dudas sobre el desarrollo este miércoles del séptimo día de manifestaciones. Sin embargo, a pesar de las afectaciones en la movilidad, el comportamiento de la ciudadanía y la mesura con la que actuó la Policía durante la jornada diruna sirvieron para demostrar que en la ciudad, al menos en el día, sí se puede marchar en paz. 

El Comité del Paro y varios colectivos sociales salieron temprano a las calles, a manifestarse en contra del Gobierno Nacional y rechazar los posibles abusos de la fuerza pública, que cobraron la vida del joven Dilan Cruz, de 18 años. La jornada comenzó a las 10:00 a.m., en el Parque Nacional. Hasta allí llegaron 500 personas, que tomaron camino por la séptima hasta la Plaza de Bolívar.  Al tiempo, en inmediaciones de la Universidad Externado, 200 estudiantes, hacían lo propio.

Poco a poco se fueron sumando manifestantes y a las 11:00 a.m. la multitud que cruzaba por la calle 28 ya había duplicado su número. Líderes indígenas, estudiantes, sindicatos y trabajadores de la Rama Judicial se fueron sumando. Todos iban acompañados por las “brigadas jurídicas”, que desplegaron abogados de los consultorios jurídicos de las Universidades Los Andes y El Rosario.

Mientras esto ocurría, las concentraciones empezaron a brotar por otros puntos de la ciudad. En el Portal de Suba, en la Calle 80, en la Avenida Ciudad de Cali con Villavicencio, en la Caracas con calle primera sur, en la Avenida las Américas… pequeños grupos empezaron a caminar para unirse a las diferentes movilizaciones en la ciudad.

A medida que iba creciendo el número de manifestantes, el alcalde Enrique Peñalosa aprovechó para enviar un mensaje a todos los inconformes: “El Distrito garantizará y protegerá a los bogotanos que protesten pacíficamente, siempre y cuando no afecten los derechos de los demás ciudadanos”.  De igual forma, hizo un llamado para que “saquen a Transmilenio de las protestas” puesto que es el único medio de transporte de un amplio sector de bogotanos.

Pasado el mediodía ya eran 5.000 personas, las que recorrían la carrera Décima rumbo a la Plaza de Bolívar.  Al tiempo, con demostraciones musicales y con un ambiente en completa calma, los estudiantes de la Universidad Pedagógica se movilizaron por la calle 72, tomaron la carrera séptima y llegaron a hasta la calle 42, donde se encontraron con los estudiantes de la Javeriana y la Distrital. Su idea era unirse a los de la Nacional, que subía por la calle 45. Universidades públicas y privadas marchando por un mismo propósito.

Pasadas las 2:00 de la tarde, mientras los estudiantes avanzaban, la expectativa se concentraba en el parque de los Hippies, en Chapinero. Para las 3:00 de la tarde se había convocado a un “Plantón Sinfónico”. El objetivo era que centenares de músicos sumaran sus talentos para interpretar Colombia Tierra Querida y la Novena Sinfonía, a modo de protesta. “Nuestra voz es la música”, decían.

Mientras los ciudadanos se concentraban en la Plaza de Bolívar y en el Parque de los Hippies, la marcha principal tomaba por la Avenida Caracas rumbo al norte, integrada por principalmente por estudiantes de las universidades Externado, Distrital, Nacional, Cundinamarca, Javeriana y Pedagógica. “La protesta social tiene éxito en la medida en que sea pacífica y va a ser un fracaso si está salpicada de violencia”, dijo el procurador general Fernando Carrillo, que envió una comisión operativa de la entidad, conformada por más de 300 funcionarios, para acompañar las movilizaciones en el país.

Al llegar la noche la marcha que se dirigía al norte ya sumaba alrededor de 10.000 personas unidas en un solo propósito: sentar su voz de protesta.  Y a pesar de que se hicieron sentir durante el séptimo día de manifestaciones y estuvieron acompañadas por gestores de convivencia, policía y entes de control, todo se desarrolló en completa calma. En la séptima jornada de manifestaciones quedó demostrado que la ciudad sí puede marchar en paz.

Sin embargo, en la noche y casi en la madrugada, en el norte de la ciudad se reportaron brotes de desordenes y enfrentamientos, particularmente, sobre la Autopista Norte con calle 170 y en barrios aledaños. Comunidades de sectores como Nueva Zelanda adviertiron por desmanes y alteraciones del orden público.

Una situación similar se registró a la altura de la Avenida Jiménez, en el centro de Bogotá, así como en un tramo de la Avenida Suba con Avenida Ciudad de Cali, lo que obligó a la intervención del Esmad ante obstrucciones en la vía. Al cierre de esta edición, era incierto el balance de personas heridas o hechos de vandalismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *